Las Redes Sociales se han instalado en nuestras vidas con determinación y celeridad. Aportan relaciones sociales que ayudan incluso a cubrir necesidades básicas del ser humano. Sin embargo, la dinámica con la que actúan y las formas de uso de quienes participamos de ellas generan efectos no deseables relacionados con la privacidad.

Principales retos de las redes sociales: privacidad y convivencia.

ilustración adolescente redes socialesLas redes sociales no han incorporado nuevos riesgos a quienes usamos Internet puesto que ésta ya era una Red Social. Sin embargo, sí se pueden destacar dos aportaciones de relevancia por parte de estos contextos online que pueden comprometer nuestro bienestar.

  1. Pérdida de privacidad.
    Es un hecho constatado que las redes sociales, en cuanto que giran en torno a personas identificadas e identificables, han puesto en compromiso la privacidad de quienes las usamos. La merma de privacidad es un daño en sí mismo, efectivamente, una pérdida. Supone además un factor de riesgo o catalizador en otras circunstancias desagradables puesto que cuanto más se sepa de una persona, sin duda, más vulnerable es: pensemos en el acoso de un pederasta, en un caso de ciberbullying o en un traumático fin de una relación personal.
    Por otro lado, un efecto derivado y poco deseable relacionado con la pérdida de privacidad es una conformación de la identidad digital más compleja, compuesta de más informaciones, y más diferida, en tanto que depende en mayor medida de lo que las demás personas refieran respecto de uno.
  2. Mayor exigencia para la ciberconvivencia.
    Las redes sociales, suelo decir, son las “verbenas de Internet”. Disfrutamos pero todos estamos más juntos, rozamos más, incluso nos damos codazos o empujones sin pretenderlo, tropezando unos con otros. Esto genera, como en las verbenas, más amoríos y más peleas. El nivel de exigencia para la convivencia es elevado en las redes sociales porque, efectivamente, nos “socializan”, en muchas ocasiones de forma abusiva y sin que lo percibamos.

¿Cómo proteger la privacidad en las redes sociales? Seis claves para ayudar a los adolescentes.

La protección de la privacidad en general y en las redes sociales en particular debe ser un tema relevante en la formación de los menores que, según los estudios, desde los once años comienzan a coquetear con estos entornos. Para ello, se detallan seis acciones son las líneas a incentivar, las competencias y actitudes que en ellos debemos ser capaces de estimular:

  1. Conocer y configurar de manera detallada las opciones de privacidad.
    Se trata de un consejo clave pero, en general, mal asumido. Enseñar a configurar las opciones de privacidad es importante pero considero que lo fundamental es ayudar a conocer cómo funcionan y los efectos posibles de una mala configuración así como las limitaciones de estas opciones. Veáse este vídeo de ejemplo.
  2. Identificar las funciones y los efectos de cada acción.
    Es demasiado frecuente equivocarse y ubicar en lugar erróneo alguna información. Ya hace tiempo Facebook realizó cambios en este sentido avisando de forma gráfica sobre en qué lugares, de qué forma, se propagaría un determinado comentario. Además, aunque la acción ocasione el efecto buscado, con frecuencia se desconoce qué otras implicaciones o consecuencias tiene. Se trata de un terreno donde la iniciativa corre por cuenta de la red social. Lo mismo sucede en el proceso de alta, donde conviene señalar que las condiciones planteadas son de especial importancia y afectan a cómo y dónde pueden usarse nuestros datos, por lo que es preciso una detallada lectura.
  3. Proteger los datos personales.
    Se trata de datos esenciales y su especial relevancia debe ser puesta de manifiesto para dotarles de una especial protección. En esta labor nos amparan las leyes aunque, a pesar del gran camino andado, no siempre son eficientes o aplicables.
  4. Proteger personalmente los datos.
    Este es un aspecto clave. Los datos (imágenes, informaciones…) aunque en muy diferentes formas, suelen tener origen en uno mismo. Ése es el primer filtro. Parece evidente pero decimos demasiadas cosas de nosotros mismos sin reflexionar sobre su oportunidad en diferentes momentos o contextos.
  5. Mantener una actitud proactiva en la defensa de los datos propios.
    En las redes sociales son demasiado abundantes los datos que unas personas aportan sobre las demás y es, por desgracia y en especial en la adolescencia, muy común que lo hagan de manera inconsciente, negligente, compulsiva o incluso temeraria. Frente a esto se ha de mantener una actitud proactiva en defensa de la privacidad y ello supone tres acciones:
    1. informar a los demás sobre nuestro criterio al respecto.
    2. supervisar lo que se publica de nosotros.
    3. ejercer, si es preciso, nuestro derecho a eliminarlos.

    El etiquetado en las fotografías es un ejemplo muy ilustrativo.

  6. Evaluar las actitudes y condiciones de privacidad de los contactos.
    Los contactos, a quienes las redes sociales llaman “amigos”, son un factor clave en relación a la propia privacidad. Sin embargo, es sabido que los adolescentes pueden sumar con facilidad varios cientos de amigos que tendrán criterios al respecto desconocidos y dispares. Al margen de su actitud, más o menos considerada, es importante conocer las condiciones en las que usan las redes sociales. Estas condiciones hacen referencia a sus conocimientos y competencias y, en relación con éstas, a sus configuraciones de privacidad. Así, un contacto que pudiera ser considerado y respetuoso puede afectar de manera involuntaria nuestra privacidad con una configuración y/o acción inadecuada.

En la base de todo esto está la cultura de la privacidad : valorarla y aprender a cuidarla. En este sentido están haciendo una destacable labor las Agencias de Protección de Datos que, más allá de la protección de datos personales realizan campañas de concienciación al respecto. Un recurso online para la sensibilización temprana son “Las aventuras de Reda y Neto” Preservar la privacidad merece realmente la pena porque Internet es un difusor de información muy potente y con mucha, pero que mucha memoria.

Fuente: PantallasAmigas. Publicado previamente por Jorge Flores Sigue al director de PantallasAmigas en Twitter en Blog de RC y Sostenibilidad de Telefónica

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Con el objetivo de acercar a los padres información sobre los peligros y la seguridad en internet, el Nuevo Centro del Conocimiento de San Roque en Badajoz celebrará una charla hoy día 30 de abril.

El inspector de la Delegación de Participación Ciudadana de la Policía Nacional Antonio Bravo será quien se dirige a los padres del centro, junto con el subinspector de la Unidad de Delitos contra la Seguridad Enrique García, para informarles de los peligros a los que pueden enfrentarse sus hijos cuando utilizan la red, desde las visitas a páginas inadecuadas a robos de contraseñas, pasando por pederastas, el ciberacoso o la suplantación de identidad, entre otros.

Esta actividad del Nuevo Centro de Conocimiento de la barriada de San Roque se enmarca en el Plan de Alfabetización Tecnológica y Software Libre.

Fuente: lacronicabadajoz.com

Para la directora del Instituto Asturiano de Atención Social, Infancia, Familia y Adolescencia, Gloria Fernández Martínez, la seguridad de los menores con las nuevas tecnologías y en Internet, en especial, pasa por la regulación con la “titánica labor” de la educación. Pero “[los adultos] dimitimos de nuestras responsabilidades”.

Los malos tratos y los abusos a menores se duplicaron en el último año, según la Memoria de Infancia que acaba de presentar.

-Lo que aumenta es la notificación, que no siempre da paso a un expediente. La apertura de expedientes de desprotección ha aumentado un 48 por ciento entre 2004 y 2007. Se incrementan los equipos técnicos de intervención con la familias, en los que trabajan 36 personas; se publican guías de sanidad y educación; aparecen nuevos perfiles de desprotección: los menores extranjeros no acompañados, la inmigración? Estamos levantando la alfombra.

¿Convendría endurecer las penas en casos de pederastia?

-Esa es una conducta muy lesiva para los menores, pero las leyes cambian poco los comportamientos. Es mejor adoptar medidas para prevenir, como regular el acceso de los niños a las nuevas tecnologías y a internet.

¿La desprotección del menor adopta nuevas formas?

-Muchos adultos no distinguen entre una educación democrática, que yo defiendo, y la constatación de que hay cuestiones innegociables. Recuerdo un chiste: una madre va con su bebé de seis meses al pediatra y le pregunta: «Doctor, ¿cuándo tengo que empezar a educar a mi hijo? Y el médico le responde: «Tendría que haber empezado hace seis meses». Somos adultos con comportamientos adolescentes, dimitimos de nuestras responsabilidades. Hay que educar a los niños con sus derechos y sus deberes.

¿Y cuándo los padres reconocen su incapacidad para educar a su hijo y piden a la Administración que lo haga?

-Hay casos más difíciles, con problemas de salud mental o consumo de sustancias, que deben tener otra consideración, pero el resto suele reconducirse. Hay que pensar que la adolescencia es un problema transitorio. No existe conciliación familiar, las jornadas son largas y la educación es una tarea de titanes en una sociedad como la nuestra. Poner límites y normas es difícil.

Fuente: lne.es

Tras el caso de la muerte de una joven en Chile de la que se sospecha murió a manos de su agresor a quien conoció en Internet, el debate sobre la seguridad en Internet no cesa en el país andino.

El director de la organización chilena Sename, Eugenio San Martín, insiste en que “las nuevas tecnologías nos permiten grandes avances, pero se han convertido también en un nuevo mecanismo y alternativa para que pedófilos y abusadores puedan acercarse a sus víctimas. Tal como hace años atrás les decíamos a nuestros hijos ´no hables con extraños en la calle´ hoy debemos hacer lo mismo con respecto al chat”.

“No podemos dejar pasar esta luz de alerta para hacer una llamada a padres y jóvenes a estar atentos y no exponerse a riesgos” añade San Martín.

Fuente: chile.com

Frente a las amenazas y riesgos en Internet, los padres parecen sentirse más cómodos emprendiendo acciones técnicas, dejando, por desgracia, en segundo plano recomendaciones educativas para incitar una cultura de comportamiento adecuado. Se deduce esto del estudio que sobre “Hábitos seguros en el uso de las TIC por niños y adolescentes y e-confianza de sus padres” ha elaborado el Instituto Nacional de Tecnologías de la Comunicación, INTECO, en el que ha colaborado PantallasAmigas.

Aunque uno de cada tres padres no sabe concretar un peligro identificable en Internet, a un 75% le preocupa en primer lugar los riesgos del grooming en la red. Sin embargo, el riesgo, por numeroso, y que es más habitual, es el del uso abusivo o adicción, bien a Internet a los videojuegos on line o a los móviles.

Sólo uno de cada cuatro padres parece estar al corriente de las amenazas que se ciernen sobre los menores cuando: facilitan datos personales; difunden imágenes de un tercer menor; cuando graban y difunden imágenes propias.

Los menores perciben con más claridad que sus padres peligros como el ciberbullying. La tasa de incidencia del ciberbullying pasivo duplica a la de activos, lo que hace concluir que, por cada acosador, hay dos víctimas. El 5,9% de los menores confiesa haber sufrido ciberbullying, mientras que sólo un 3,5% de padres lo han sabido. El 2,9% de los menores ha ejercido ciberbullying alguna vez, y la mitad de sus padres han llegado a tener conocimiento de tal abuso.

El 15% de los padres considera que su hijo ha accedido a contenidos sexuales alguna vez cuando navegaba. Sin embargo, los menores confirman que han accedido en un 30% de ocasiones. Se concluye que los padres han de aumentar su conocimiento sobre las formas y circunstancias en las que los menores pueden interrelacionarse con potenciales depredadores.

Los datos del informe, elaborado con 1.250 encuestas a menores de entre 10 y 16 años, pone de manifiesto el hecho de que tanto menores como adultos se sienten perdidos a la hora de reaccionar frente a un riesgo que se presenta. Carecen de criterio y protocolo de actuación en la inmensa mayoría de los casos. Desde PantallasAmigas indican que “es un asunto nuevo y cambiante, no hay experiencia ni cultura al respecto en la sociedad”.

Mientras los padres creen, en un 31%, que sus hijos les confiarían un problema que hubieran tenido en la red, sólo un 1% de los menores se dirigiría a ellos ante tal situación.

“La educación y la difusión de pautas seguras de actuación siguien siendo claves para proporcionar a todos, menores y adultos, un uso seguro de las tecnologías de la Comunicación”, señala Jorge Flores, coordinador de PantallasAmigas.

Fuente: pantallasamigas.net

Según datos del Defensor del Menor de Andalucía relativos a 2007, el porcentaje de menores que acceden a la red aumenta. El 88,2% de los niños de entre 10 y 15 años son usuarios de ordenador, y el 65,9% dispone de un teléfono móvil. Además, no hay diferencias entre chicos y chicas a la hora de usar la red. En cuanto al tiempo que los escolares andaluces dedicaban a internet, el estudio señalaba que la media estaba en 2 horas y 6 minutos semanales, una actividad a la que los menores sevillanos de entre 6 y 18 años dedicaban más horas que a la lectura de libros o revistas (1 hora y 48 minutos).

El informe indica que entre los años 2001 y 2006 se detectó un incremento del número medio de horas que los escolares andaluces empleaban en internet (48 minutos y 2 horas y 36 minutos, respectivamente) y advertía de los riesgos asociados a las nuevas tecnologías de la información y la comunicación.

El Defensor consideraba que los peligros procedían tanto del mal uso que podían hacer los menores de la tecnología, dando a conocer por ejemplo comportamientos violentos que son grabados y colgados en la red, lo que se conoce como el cyberbullying o ciberacoso, así como aquellas otras situaciones en las que los menores se convierten en víctimas. En este caso, el riesgo procedía de una incorrecta utilización de las tecnologías por parte de los adolescentes, al facilitar por ejemplo datos personales, intercambiar fotos, o quedar con gente que habían conocido en foros y chats.

El Defensor ya apuntaba entonces que esta forma de actuar podía comporta “un abuso por parte de otras personas hacia la población menor” y enumeraba algunas situaciones concretas. Hasta el departamento que dirige José Chamizo llegaron denuncias de internautas, profesores o incluso los propios niños relativas a pedofilia o pornografía infantil de menores en Internet. Otras denuncias hacían referencia a la existencia de contenidos de pornografía infantil albergados en las páginas web y también se detectaron casos en los que determinadas aplicaciones como el correo electrónico o la mensajería por internet habían sido utilizados para acosar a menores, tanto.

Fuente: diariodesevilla.es

La herramienta que puede garantizar la navegación segura en Internet es la educación y el control de los padres. Es la conclusión de un estudio de la Fuerza Técnica de Seguridad en Internet en EEUU publicado por el Centro Berkman de Internet y Sociedad de la Universidad de Harvard.

Los expertos que han elaborado el estudio sugieren a los padres y representantes mantener la vigilancia sobre el contenido que revisan los niños y las relaciones que establecen en la red, e insistir en principios y consejos formativos y educativos.

Según Adam Thierrer, de la Fundación Libertad y Progreso y uno de los miembros del grupo de expertos que publicó el informe, “llegamos a la conclusión que no hay una solución técnica definitiva para las preocupaciones sobre la seguridad de los niños en Internet”. La reducción de los riesgos para los niños depende básicamente del medio ambiente familiar, la educación y las políticas públicas, según las conclusiones del estudio.

Además de la vulnerabilidad de los adolescentes entre 15 y 17 años y de los niños que en la vida real son víctimas de abuso, el estudio resalta que uno de cada cinco menores de edad son solicitados sexualmente en línea, aunque 90% de estas propuestas indecentes son formuladas por chicos de su misma edad o por jóvenes sólo algo mayores y no por adultos, aseguran los investigadores.

En el documento se establece que todos los menores no están igualmente expuestos en Internet. Los de mayor riesgo son los que participan más frecuentemente en conductas agresivas y tienen problemas en otras partes de sus vidas.

Muchos de estos requerimientos en línea entran en la categoría de acoso sexual y más de dos tercios de los casos no desembocan en encuentros reales.

Según el estudio, el porcentaje de jóvenes que dicen haber sido objeto de acoso sexual en Internet disminuyó de 19% en el año 2000 a 13% en 2006, según cifras citadas por el informe, que destaca como plataformas para estas prácticas los foros de discusión y los sistemas de mensajería instantánea.

Sin embargo, Thierrer insiste en que “aún desplegando las mejores herramientas y tecnologías disponibles para mejorar la seguridad de los niños en línea, nada reemplaza a un padre, un tutor o un adulto responsable, para guiar a un niño y ayudarlo a usar Internet con seguridad“.

Los hallazgos del informe podrían ayudar a sitios como Facebook y MySpace, redes sociales con gran cantidad de miembros jóvenes. Ambas compañías firmaron acuerdos con los fiscales generales para aumentar sus esfuerzos para proteger a sus miembros menores de los abusadores sexuales. Estos convenios se producen después de algunas denuncias. Por ejemplo, MySpace fue demandada en 2006 por una niña de 14 años que dijo que fue asaltada sexualmente por un hombre de 19 años que conoció en el sitio. GCH.

Fuente: eluniversal.com