Siete de cada diez jóvenes de entre 13 y 17 años ocultan sus actividades en Internet según McAfee, la empresa de seguridad tecnológica. Según su estudio Comportamiento Adolescente en Internet el 12% de los jóvenes encuestados admitieron tener amigos online que jamás habían visto en persona.

Por otra parte solo el 12% de los padres creen que sus hijos adolescentes ven pornografía en línea. La realidad es que lo hace el 32%.

El peligro para “la primera generación que crece en línea” –según la denomina esta investigación, publicada en junio de 2012– va en aumento si se tiene en cuenta que pasó de ser algo exclusivo del computador de casa u escritorio a toda clase de dispositivos móviles e incluso electrodomésticos. Hay peligro en todo lo que tenga conexión a Internet.

Según otro estudio internacional, en este caso de la empresa Norton, “el 40% de los menores reconoció haber aceptado como ‘amigo’ en sus redes sociales a un desconocido”.

Fuente: ElTiempo.com.

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Eso es lo primero que aprendemos cuando nos hacemos mayores, y una de las primeras cosas que enseñamos a nuestros hijos. El problema en el ciberespacio, no obstante, es enseñar ese peligro del desconocido. En la Red, es difícil reconocer a los desconocidos. La gente con la que chatean los niños entra en tu casa a través de tu ordenador. Nuestros chavales se sienten seguros porque están en casa, más aun si estamos sentados por allí cerca. Sus radares detectores de extraños no funcionan en esa situación. Pero tienen que aprender que, a menos que ya conozcan a esa gente en la vida real, tienen que tratar a todo el mundo como desconocidos sin importar durante cuánto tiempo hayan estado chateando. Punto.

Tienes que recordarles que esa gente, incluso si los consideran sus amigos de Internet, son en realidad desconocidos y que se deben aplicar con ellos todas las reglas estándar acerca de los extraños. También debes enseñarles que cualquiera se puede enmascarar en la Red para fingir ser alguien distinto. La chica de 12 años con la que han estado charlando, puede ser en realidad un hombre de 40 años. Es fácil para nuestros hijos divisar a un adulto en un patio de colegio, pero no es tan fácil hacerlo en el ciberespacio.

(Extraído de Internet con los menores riesgos, de Parry Aftab)

Internet con los menores riesgos