Los expertos opinan que la moda del sexting tan sólo está en sus comienzos. El daño potencial de unas imágenes sexuales grabadas con el móvil puede ser permanente e incluso afectar al futuro laboral de los menores implicados, puesto que hoy día es lo más común que una empresa busque por Internet información acerca de un candidato antes de contratarlo.

El caso de una joven de 16 años acontecido en Melbourne, Australia, el pasado año ilustra dramáticamente estos peligros: la chica se despertó en una cama desconocida tras una borrachera, desnuda y con un mensaje escrito con rotulador sobre su abdomen: “Próximamente en Youtube”. Desde entonces la chica vive aterrorizada sobre las fotos o vídeos que puedan aparecer en Internet.

Fuente: Herald Sun

El jefe de Psiquiatría del hospital vizcáino de Cruces,cree preciso que los padres aprendan a aprovechar las bondades de la Red y vigilar para que el sistema no atrape en sus garras a los menores.

¿Han notado en sus consultas la falta de control que muchos padres ejercen sobre la navegación por Internet de sus hijos?

-A veces se escuchan cosas así, pero de toda tecnología puede hacerse un mal uso. Los adolescentes, por la inestabilidad emocional que les caracteriza, encuentran en la web la ventana abierta al mundo que están explorando.

¿Ha visto casos de ‘adicción a Internet‘?

-El adolescente busca sexo, violencia y todo lo prohibido. A lo que se engancha es a una nueva vía de comunicación, y en concreto a los chat. Lo precupante de engancharse a uno es que luego se prescinde de las relaciones personales, del cara a cara.

Un 44% de los menores se ha sentido acosado sexualmente en la Red.

-El chat nos permite ocultar nuestras debilidades. Nadie se muestra como es. Ahí todos somos maravillosos. Lo normal, aparentemente, es que en un contexto así te mientan, te engañen y que los chicos encuentren proposiciones de todo tipo.

¿Deberían regularse los contenidos de la Red?

-Como todo en la vida. Lo mismo que hay ciertas informaciones restringidas a cierto público, los padres deberían tener la posibilidad de controlar los contenidos de sus hijos, sin necesidad de tener que adquirir cables y programas.

¿Se abusa de lo confiados que son niños y adolescentes?

-Sí, aunque habría que diferenciar entre unos y otros. La adolescencia es una época de revolución psicológica, de búsqueda de la propia identidad. Todo lo desconocido, lo prohibido tiene para ellos una importancia superior a la que tiene para los adultos. El problema es que, a veces, la adolescencia no se acaba como etapa de la vida y muchos adultos continúan siendo adolescentes.

¿Dónde está el límite entre controlar la relación de un hijo con Internet y meterse en su intimidad?

-A los hijos hay que controlarles sin pasarse. Es algo muy complicado. Los padres tienen que orientar sin involucrarse demasiado en la vida del adolescente. Invadir su espacio puede ser tan perjudicial como permitirles un mal uso del servicio.

¿Internet tiene que formar parte del proceso educativo?

-Eso es, en realidad, la vida. Hay que enseñarles a navegar por Internet, lo mismo que se les enseña a comunicarse, a relacionarse con los demás y a manejar otras herramientas. Internet debe ser como conducir: aprendemos a hacerlo y a respetar las normas de tráfico.

Fuente: elcorreodigital.com