El jefe de Psiquiatría del hospital vizcáino de Cruces,cree preciso que los padres aprendan a aprovechar las bondades de la Red y vigilar para que el sistema no atrape en sus garras a los menores.

¿Han notado en sus consultas la falta de control que muchos padres ejercen sobre la navegación por Internet de sus hijos?

-A veces se escuchan cosas así, pero de toda tecnología puede hacerse un mal uso. Los adolescentes, por la inestabilidad emocional que les caracteriza, encuentran en la web la ventana abierta al mundo que están explorando.

¿Ha visto casos de ‘adicción a Internet‘?

-El adolescente busca sexo, violencia y todo lo prohibido. A lo que se engancha es a una nueva vía de comunicación, y en concreto a los chat. Lo precupante de engancharse a uno es que luego se prescinde de las relaciones personales, del cara a cara.

Un 44% de los menores se ha sentido acosado sexualmente en la Red.

-El chat nos permite ocultar nuestras debilidades. Nadie se muestra como es. Ahí todos somos maravillosos. Lo normal, aparentemente, es que en un contexto así te mientan, te engañen y que los chicos encuentren proposiciones de todo tipo.

¿Deberían regularse los contenidos de la Red?

-Como todo en la vida. Lo mismo que hay ciertas informaciones restringidas a cierto público, los padres deberían tener la posibilidad de controlar los contenidos de sus hijos, sin necesidad de tener que adquirir cables y programas.

¿Se abusa de lo confiados que son niños y adolescentes?

-Sí, aunque habría que diferenciar entre unos y otros. La adolescencia es una época de revolución psicológica, de búsqueda de la propia identidad. Todo lo desconocido, lo prohibido tiene para ellos una importancia superior a la que tiene para los adultos. El problema es que, a veces, la adolescencia no se acaba como etapa de la vida y muchos adultos continúan siendo adolescentes.

¿Dónde está el límite entre controlar la relación de un hijo con Internet y meterse en su intimidad?

-A los hijos hay que controlarles sin pasarse. Es algo muy complicado. Los padres tienen que orientar sin involucrarse demasiado en la vida del adolescente. Invadir su espacio puede ser tan perjudicial como permitirles un mal uso del servicio.

¿Internet tiene que formar parte del proceso educativo?

-Eso es, en realidad, la vida. Hay que enseñarles a navegar por Internet, lo mismo que se les enseña a comunicarse, a relacionarse con los demás y a manejar otras herramientas. Internet debe ser como conducir: aprendemos a hacerlo y a respetar las normas de tráfico.

Fuente: elcorreodigital.com

La asociación alavesa Asajer de ayuda a la rehabilitación de jugadores, alerta del “despiste” de los padres ante los riesgos que puede tener para sus hijos el uso indebido de las nuevas tecnologías.

Asajer constata tras su trabajo de campo con escolares, progenitores y profesores, que niños y adolescentes de la provincia «abusan cada vez más» de este tipo de aparatos.

Aunque del abuso a la adicción o dependencia enfermiza hay un trecho, la asociación cree que es importante detectar el primer síntoma para prevenir la patología. Cuando los expertos de la asociación entran en contacto con adultos o padres y les explican que un niño adicto al móvil puede ser irritable, agresivo, sufrir de ansiedad y fracasar en los estudios, «se sorprenden».

De igual manera reaccionan al saber que un adicto a los videojuegos o a Internet puede llevar a pasarse el día conectado, a gastar cifras descomunales y a mentir para lograr sus metas. Y es que para padres y profesores, están más en «voga» otros problemas escolares, como el acoso o el abordaje de la sexualidad, agrega la presidenta de Asajer.

Dos son los motivos que encuentra Axpe, presidenta de Asajer, para explicar esta pasividad ante los riesgos de las nuevas tecnologías. El primero es que hace relativamente poco tiempo que su uso se ha generalizado, con lo que apenas han empezado a verse casos de adicciones. Y la segunda, es que los propios adultos hacen un mal uso de ellas.

La experta pone ejemplos claros, como el de dejar voluntariamente a los niños durante horas delante de la televisión o los videojuegos «en manos de sus ciberniñeras»; el de comprar un móvil a pequeños de 11 años o el de instalarles un ordenador portátil en sus cuartos. «De repente un día ven que sus hijos cuelgan fotografías o vídeos en Internet o les descubren chateando con desconocidos a altas horas de la madrugada y se les saltan las alarmas»,

Control es la palabra clave. Procurar que los hijos hagan un buen uso de estas tecnologías «es sencillo», relata la experta. En sus cursos enseñan a poner filtros para que los menores no puedan acceder a determinadas páginas web, a investigar en el historial de navegación y a poner límites a las horas de consumo. También sensibilizan sobre lo importante que es que el ordenador esté en el salon de estar y no en la habitación del niño o recortar el uso del móvil.

Fuente: elcorreodigital.com