El director de la Agencia Española de Protección de Datos (AEPD), Artemi Rallo, ha denunciado en numerosas ocasiones los graves riesgos –reales y constatados– que puede llegar a suponer internet. Durante su comparecencia en el Congreso de los Diputados el pasado octubre, Rallo lamentó la ausencia de una educación de los menores para conseguir ciudadanos digitales responsables. El director de la AEPD también mostró entonces su inquietud por el fomento del uso de las redes sociales, especialmente entre los menores.

Tenemos una escuela del siglo XIX, con profesores y padres del siglo XX y alumnos del siglo XXI.

Según los expertos, se plantean dos grandes inconvenientes. El primero, se requiere una buena formación en medios digitales, para conocer los riesgos y ventajas de esta herramienta sin duda imprescindible para los tiempos venideros. El segundo, los avanzados sistemas de seguridad que se requieren son costosos y hasta ahora son coto privado para las grandes compañías que pueden costearlos.

Mientras unos y otros miramos hacia otro lado, los sitios web de anorexia, bulimia o ciberbulling crecen de forma exponencial, llegándose a presentar en sociedad como simples juegos entre adolescentes que usan un medio nuevo, donde los adultos no tienen sitio y en el que la vigilancia del padre y el profesor brillan por su ausencia.

La solución de urgencia que se ha dado hasta ahora no ha pasado de condicionar el acceso a los menores a determinadas páginas web, tanto en el aula como en casa, cuando no ha bastado un simple e indolente «no se le pueden poner puertas al campo». Luego, en los cibercafés se hacen competiciones para averiguar quién emplea menos tiempo en desbloquear los filtros parentales.

Fuente: ABC

Anuncios