La asociación alavesa Asajer de ayuda a la rehabilitación de jugadores, alerta del “despiste” de los padres ante los riesgos que puede tener para sus hijos el uso indebido de las nuevas tecnologías.

Asajer constata tras su trabajo de campo con escolares, progenitores y profesores, que niños y adolescentes de la provincia «abusan cada vez más» de este tipo de aparatos.

Aunque del abuso a la adicción o dependencia enfermiza hay un trecho, la asociación cree que es importante detectar el primer síntoma para prevenir la patología. Cuando los expertos de la asociación entran en contacto con adultos o padres y les explican que un niño adicto al móvil puede ser irritable, agresivo, sufrir de ansiedad y fracasar en los estudios, «se sorprenden».

De igual manera reaccionan al saber que un adicto a los videojuegos o a Internet puede llevar a pasarse el día conectado, a gastar cifras descomunales y a mentir para lograr sus metas. Y es que para padres y profesores, están más en «voga» otros problemas escolares, como el acoso o el abordaje de la sexualidad, agrega la presidenta de Asajer.

Dos son los motivos que encuentra Axpe, presidenta de Asajer, para explicar esta pasividad ante los riesgos de las nuevas tecnologías. El primero es que hace relativamente poco tiempo que su uso se ha generalizado, con lo que apenas han empezado a verse casos de adicciones. Y la segunda, es que los propios adultos hacen un mal uso de ellas.

La experta pone ejemplos claros, como el de dejar voluntariamente a los niños durante horas delante de la televisión o los videojuegos «en manos de sus ciberniñeras»; el de comprar un móvil a pequeños de 11 años o el de instalarles un ordenador portátil en sus cuartos. «De repente un día ven que sus hijos cuelgan fotografías o vídeos en Internet o les descubren chateando con desconocidos a altas horas de la madrugada y se les saltan las alarmas»,

Control es la palabra clave. Procurar que los hijos hagan un buen uso de estas tecnologías «es sencillo», relata la experta. En sus cursos enseñan a poner filtros para que los menores no puedan acceder a determinadas páginas web, a investigar en el historial de navegación y a poner límites a las horas de consumo. También sensibilizan sobre lo importante que es que el ordenador esté en el salon de estar y no en la habitación del niño o recortar el uso del móvil.

Fuente: elcorreodigital.com

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